El ser humano, se suele decir que está en la cima de la cadena alimenticia, es decir, que comemos animales debido
a alguna supuesta cadena alimenticia que nos condiciona a ello. Ese hecho
en ningún caso justifica moralmente nuestra explotación de otros animales.
Los humanos
somos omnívoros, lo que quiere decir que
podemos obtener los nutrientes tanto de vegetales como de animales, y no quiere
decir que estemos obligados a comer ambos a la vez. Ideas y costumbres
que son culturales y
que se pueden cambiar a voluntad.
La cadena
alimenticia en la que nosotros participamos la hemos creado nosotros mismos. El hábito de comer es natural, sin embargo, nuestra
práctica de comer animales es cultural.
La naturaleza no nos ha dispuesto con apéndices
naturales para la depredación, ni nos ha proporcionado las armas, las granjas y
los mataderos que
usamos para explotar a otros animales. Todo esto lo creamos nosotros; son herramientas y artificios culturales.
Los humanos decidimos hacerlo porque nos convenía pero no
porque necesitemos hacerlo o porque estemos obligados a ello por naturaleza.
Nuestra salud
y el medio ambiente se beneficiarían de una dieta sin productos de origen
animal. La sintiencia, quiere decir, que si un ser puede sentir
entonces es un sujeto, y no un objeto, y merece ser considerado como
tal y no ser tratado como si fuera una cosa que sólo tiene un valor
instrumental para nosotros.
El proceso de transferencia de sustancias nutritivas a través de las diferentes especies de una comunidad biológica, en el que cada uno se alimenta del precedente y es alimento del siguiente, no es nuestro caso de los humanos.
Es prácticamente como decir que el "instinto de reproducción" nos legitima a los hombres para violar mujeres.

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